Felicitaciones a los nuevos egresados

Discurso de graduación de Aníbal Cousiño del IV°"A" 2021

12 de Noviembre de 2021

Estimado consejo de dirección, profesores, auxiliares, administrativos, padres y compañeros,

Pensé mucho sobre qué hablar. Recordé los discursos de las graduaciones anteriores y se me vino a la cabeza el típico dicho “hablaron sobre lo mismo de siempre”. Se parte agradeciendo al colegio por la educación que nos brindó, a profesores y a auxiliares por su compromiso y entrega, a los padres por su apoyo incondicional, a los compañeros por los memorables momentos que pasamos y qué hay que devolverle al país lo que se nos dio. Pero si todos los discursos coinciden en la mayoría de las ideas, porque probablemente el discurso de graduación hace veinte años hablaba de lo mismo, no me convence que la unica razón de esto sea que se perdió la originalidad. ¿No será qué hay algo que ha trascendido a las generaciones Tabancureñas que motiva esta constante repetición? 

Cuando nuestros padres postularon al colegio no sabían exactamente cómo íbamos a salir, qué camino tomaríamos ni cuáles serían nuestros gustos y pasiones. La única certeza que tenían, que se confirma cada año, es que la línea del Tabancura sigue y va a seguir siendo la misma. Considero que uno de los pilares fundamentales de esta línea es la libertad. Una libertad lo más plena posible, que supone haber cultivado la virtud y el conocimiento al máximo. Sin ese trabajo por detrás nuestra libertad se acota. De la misma forma que se van acotando los lugares en el mundo en que se nos ofrece un espacio para cultivar esa virtud y ese conocimiento. Esos valores parecen cada vez más radicales. Y sí, son radicales, en el sentido más original de la palabra, radical viene de raíz. Es radical una persona que tiene sus raíces bien asentadas. Y justamente de eso se trata la educación del Tabancura, de ayudarnos a echar raíces sólidas. Aún así, aunque exista esta identidad, no somos todos idénticos. En todos los espacios académicos, deportivos o culturales donde cada uno pudo formar su propio lugar, desarrollando la disciplina y el espíritu de trabajo o simplemente tomándolo como una forma de entretención, refuerzan la idea de que gozar de libertad no es el “hacer lo que uno quiera por que se le da la gana”. El colegio nos enseña todos estos valores, de manera que podemos conocer bien lo que implica vivirlos. Además, nos forma en la virtud y nos da las herramientas para tomar ese arduo, pero fructífero camino si así lo queremos. En ese sentido somos plenamente libres. 

Uno de esos valores que se nos ha mostrado en nuestra etapa escolar es el compañerismo y la amistad. Uno nunca aprende a apreciar por completo el hogar que se genera en el curso, y se escucha frecuentemente que después de salir del colegio “le perdí el rastro a esa persona”. Lamentablemente, pudimos probar un poco de esto el año pasado, donde hubo gente que no vimos durante meses por culpa de las cuarentenas. Fue realmente un gusto volver a tener un último año juntos en la sala de clases. Ojalá que nos sirva de preparación para los años que vienen, porque como le decía mi abuela a mi mamá, y mi mamá a mi y a mis hermanos desde que tengo memoria “las amistades no se mantienen solas”. Ojalá que ahora, sin el colegio facilitando ese vínculo, seamos capaces de cultivarlas, porque las tallas, pichangas, paseos de curso, y la lealtad y franqueza de las amistades que se han formado han sido de los puntos más altos en mi estadía en el Tabancura. 

Entonces ¿Qué es lo que trasciende a las generaciones del colegio, y hace que mantenga su línea? A mi parecer, es la absoluta certeza que tenemos de que los valores que representa el Tabancura son los correctos, como la formación católica, el trabajo bien hecho, la disciplina, la cultura y el servicio a los demás. Esta libertad de la que gozamos, las amistades que forjamos, la educación sincera y paciente por parte de los profesores, la entrega incondicional de los auxiliares y la confianza de los padres en el colegio nos demuestran que hacer este discurso sin agradecerle a cada uno de ellos es un despropósito. Cada persona que se ha parado acá ha tocado todos esos temas libremente, porque realmente le ha nacido, por una convicción personal. Exactamente por eso, decidí hablar sobre lo mismo de siempre.

Muchas gracias.

 

Aníbal Cousiño

IV°A

Generación 2021