Mira este video y lee las palabras del padre Jorge Herrera

Tres ex alumnos recibirán la ordenación sacerdotal

04 de Septiembre de 2020

Dentro de las alegrías que nos ha dado la celebración de los 50 años del Colegio, la de mañana será una de las más importantes. Tres ex alumnos, Felipe Izquierdo (31), Juan Esteban Ureta (37) y Juan Ignacio Vergara (46), recibirán el 5 de septiembre en Roma la ordenación sacerdotal.

Se trata de un evento grande, no solo para ellos y el colegio, sino para toda la Iglesia. Como dijo el santo Cura de Ars:

«Sin el sacerdote, la Muerte y la Pasión de nuestro Señor no servirían de nada».

Quiere decir que tenemos que mirar a esta realidad misteriosa del sacerdocio con el mismo asombro y la misma esperanza con que la instituyó el Señor. Y cuando esta gracia pasa tan cerca de nuestra comunidad educativa no podemos sino dar gracias a Dios.

Si bien es cierto que el rol del colegio es solo complementario al principal de las familias y que, como decía san Josemaría, la vocación se les debe en un 90% a los padres (¡cómo estarán de contentos los de estos tres!), los tres jóvenes diáconos han coincidido en agradecer sinceramente la formación del Tabancura.

Pienso que hay que alegrarse y agradecer también porque eso habla muy bien de la formación que aquí se procura entregar y del ambiente cristiano que intentamos cultivar. Cabe preguntarse si podríamos estar igual de contentos si solo celebráramos vocaciones de médicos, deportistas, ingenieros, abogados y hombres dedicados al cultivo de las ciencias humanas y de los trabajos seculares, con tal que vivan como hijos de Dios. Es posible. El espíritu del Opus Dei, a quién se encarga la formación espiritual del colegio, no busca otra cosa que promover la llamada universal a la santidad. Es decir, buscar el encuentro con Dios en las realidades cotidianas y seculares que a cada uno tocan. Pero el que algunos ¡ojalá fueran muchos! de nuestros alumnos se atrevan a empeñar sus vidas siguiendo a Jesús como sacerdotes me parece un signo evidente de que la formación es verdaderamente integral y profundamente humanista a pesar de sus limitaciones.

Invito a todas las familias del colegio a escuchar los recuerdos de nuestros ex alumnos en este video y a pedir especialmente por ellos para que sean, como nos pedía san Josemaría que fuéramos a los curas: sacerdotes alegres, doctos, sacrificados, santos, olvidados de nosotros mismos. Quizás por eso el mismo santo cura de Ars que citábamos al principio repetía a menudo con lágrimas en los ojos: «¡Da miedo ser sacerdote!». Alegrémonos, demos gracias, felicitemos a sus familias y… no los dejemos solos.

Padre Jorge Herrera, Capellán Colegio Tabancura