Palabras del Director

¡Terminó el año 2019!

11 de Diciembre de 2019

Con la ceremonia de premiación del primer ciclo dimos por concluidas las actividades escolares de este año. Aquí les dejamos las palabras que el director del colegio dirigió a los asistentes.

Premiación 1º a 5º básico 2019

Estimado don Paul Mella, Director del ciclo 1º a 5º básico, estimados miembros del Consejo de Dirección y del Consejo de Ciclo, estimados papás, estimados profesores jefes, profesores de asignatura, queridos alumnos:

Si la vida no te presenta ninguna dificultad, es que probablemente la dificultad tú se la estás creando a otra persona”. Palabras con sentido común de una madre a su hijo.

En los últimas semanas hemos visto que el mundo en el que se educarán nuestros alumnos, probablemente será más difícil de lo que hace un tiempo preveíamos.¿Hay alguna clave educativa en el contexto cultural que nos permita enfrentar con acierto su formación? Me parece que hay varias, que hemos ido desarrollando en los distintos discursos que hemos dado en la graduación y en las premiaciones de los otros ciclos. ¿Pero hay alguna más específica para las edades comprendidas en este primer ciclo?

Hace unos días circulaba en las redes sociales una cita del escritor inglés Gilbert Keith Chesterton, que pretendía explicar lo que muchos piensan que le ocurre a los llamados millenials y centenials. En ella se lee: “Para corromper a un individuo basta con enseñarle a llamar «derechos» a sus anhelos personales y «abusos» a los derechos de los demás”. Estos jóvenes son quizá el fruto de unos padres y profesores que renunciaron a ejercer una autoridad inteligente y cariñosa, que renunciaron a decir que no a los caprichos, que renunciaron a enseñar a sus hijos o alumnos a enfrentar las dificultades que trae la vida, porque la vida es difícil.

Por eso me parece importante que revisemos el modo cómo enseñamos a nuestros alumnos a enfrentar la dificultad, la adversidad, porque es fundamental que formemos niños, jóvenes, hombres, recios, fuertes, valientes, que no sean un problema sino una ayuda para los demás.

En este contexto nos gustaría plantear algunas cuestiones que a todos sirvan para ver cómo estamos atendiendo este aspecto fundamental de una auténtica educación del carácter: la fortaleza, una de las virtudes cardinales.

¿Cuándo ayudamos a fortalecer el carácter?

Cuando nos alegramos por los triunfos o premios de los compañeros de mis hijos.

Cuando conjugamos pocas veces la palabra comprar.

Cuando no nos preocupa si el viernes a mi hijo nadie lo invita, o que tenga solo uno o dos amigos. La amistad tiene mucho más que ver con la calidad que con la cantidad.

Cuando no se les da a los hijos todo lo que piden.

Cuando no les hacemos una tarea si no alcanza o no quiere hacerla, simplemente lo dejamos que enfrente responsabilidades.

Cuando evitamos los garabatos, el maltrato y las faltas de respeto en la rutina diaria.

Cuando exigimos que sea amable, que salude, que dé las gracias, que obedezca a la primera.

Cuando les enseñamos a perder y a soportar con alegría una frustación.

Cuando en nuestro vocabulario tenemos un "no " como respuesta.

En definitiva, cuando no les facilitamos la vida a tal punto que los transformamos en niños débiles, temorosos o caprichosos.

Un carácter fuerte, con determinación, generoso, se ayuda a forjar con una paternidad y maternidad llenas de cariño, sentido común y fortaleza. También es verdad para los papás lo que decíamos al principio: cuántas veces hay que sufrir y hacer sufrir un poco, para que luego los hijos sean felices. Si no sufro yo, es probable que haga sufrir a mi hijo.

Todo esto puede parecer un poco gris y pesimista, pero no lo es. Por el contrario, los tiempos de crisis son buenos porque a todos nos estimulan a ser mejores. Lo dijo hace ya muchos años el papa Pío XI: “Demos gracias a Dios por hacernos vivir en tiempos difíciles. Ya no se permite a nadie ser mediocre”.

Estimados papás: tienen una responsabilidad muy grande, nadie hará las cosas por ustedes, tan bien como ustedes pueden hacerlas. El colegio, puede ser una ayuda, pero nada más que una ayuda. Que estos tiempos difíciles sean semillero de formación, para que sus hijos, nuestros alumnos de educación básica, crezcan como héroes anónimos, héroes que harán de Chile un gran país, porque las personas fuertes crean sus acontecimientos; las débiles sufren lo que les impone una mayoría anónima, sin rostro.

Termino agradeciendo a todo el equipo de profesores del I ciclo por su dedicado trabajo; por su profesionalismo; por su entrega y cariño a los alumnos; especialmente estas últimas semanas en condiciones que han sido objetivamente difíciles… Y que todos tengan una muy feliz Navidad.