Así cerramos el año escolar

Revive aquí las fotos de la última premiación del año y el discurso del Director

14 de Diciembre de 2018

Discurso del Director en la premiación de 1º a 5º básico 2018

Estimado don Manuel Uzal, Director del ciclo 1º a 5º básico, estimados miembros del Consejo de Dirección y del Consejo de Ciclo, estimados papás, estimados profesores jefes, profesores colaboradores y de asignatura, queridos alumnos:

Me perdonan si comienzo haciendo un recuerdo personal. De los cuentos que leí cuando era niño, quizá uno de mis favoritos fue “El gigante egoísta” del gran escritor Oscar Wilde. En su brevedad, belleza y profundidad, nos transmite muchas enseñanzas que nos pueden ayudar esta mañana en la que cerramos el año escolar 2018. Si alguno de los alumnos -o de los adultos- no lo ha leído, le recomiendo que lo haga. Como todo buen relato, es apropiado para todas las edades.

Había una vez un jardín que pertenecía a un gigante. Aprovechando que el gigante se había ido a pasar una temporada con su amigo el ogro los niños iban a jugar al jardín. Pero un día el gigante regresó y los descubrió. 

-¿Qué hacen en mi jardín? -gritó el gigante, enfurecido-. He vuelto a mi castillo para tener un poco de paz y de tranquilidad. No quiero oír a niños revoltosos a mi alrededor. ¡Fuera de mi jardín! ¡Y que no se les ocurra volver!

Los niños, asustados, huyeron lo más rápido que pudieron mientras oían gritar al gigante con voz de trueno:

-Este jardín es mío y de nadie más. Me aseguraré de que nadie más lo use.

El gigante levantó un muro y puso una verja para evitar que los niños volvieran por allí. Todos los días los niños miraban entre los barrotes el jardín y luego se marchaban tristes a buscar otro lugar donde jugar. 

Pasó el invierno. Cuando la primavera volvió, toda la comarca se llenó de pájaros y flores. Sin embargo, en el jardín del gigante permanecía el invierno todavía. Los pájaros no cantaban y los árboles se olvidaron de florecer. 

-La primavera no ha querido venir a mi jardín -se lamentaba una y otra vez el gigante.

Y el cuento sigue. En el Gigante se puede ver reflejado el mundo de nosotros los adultos cuando nos gana el egoísmo, cuando anteponemos el bien personal al de la familia. El resultado es invierno: un jardín vacío, sin niños jugando, árboles que se olvidan florecer, pájaros que no cantan. Es una llamada de atención a cultivar en nuestra vida la generosidad, hasta el extremo. En la vida matrimonial, cuidando la comunicación, la atención al marido o a la mujer, la dedicación a los hijos. En las relaciones personales, evitando la trampa del exitismo y procurando abrir bien los ojos para descubrir las necesidades de los demás, por pequeñas que ellas sean, y tratar de ir al encuentro de ellas.

Llega un momento en que el Gigante cambia. Y el jardín vuelve a la vida. La vida familiar debe ser un continuo proceso de cambio, de mejora. Gradual, paso a paso. En el cuento, se pasa del invierno a la primavera. En la familia también hay estaciones, no todo es verano ni primavera; y eso es manifestación de crecimiento. Decía recientemente el Papa Francisco en un tweet: No existe una familia perfecta. La familia solo crece con el ejercicio diario del perdón. Para todos nosotros quedan las preguntas: ¿ha crecido mi familia este año? ¿en qué hemos mejorado? ¿en qué podemos mejorar?.

En el final del cuento de “El gigante egoísta” hay un niño especial. Oscar Wilde con sutileza, nos da sólo una indicación para saber quién es, y hace decir al Gigante, dirigiéndose al niño: ¡Tienes señales de clavos en las manos y en los pies! La enseñanza es clara: la causa del crecimiento, de las flores, de la alegría del juego y de la vida, es el misterio de Dios que se hace Niño. Cercanos a la Navidad, aprendamos de la Sagrada Familia, para que nuestros hogares sean un reflejo del suyo.

Quisiera continuar luego de esta breve reflexión con unas palabras de agradecimiento y despedida, como muchos de ustedes quizá ya saben, el próximo año no estará con nosotros don Manuel Uzal, debido a que se irá a Seduc, para contribuir desde allá al desarrollo de los colegios. Es el momento de agradecerle todos estos años en el Tabancura: años dedicados y llenos de frutos. Muchas gracias Manuel. 

Aprovecho de dar la bienvenida al Consejo de Dirección al profesor Paul Mella, quien desde febrero del próximo año estará a cargo del I ciclo. Don Paul: le deseamos lo mejor en este nuevo desafío.

Aprovecho también la oportunidad para manifestarles nuestra satisfacción por el resultado del concurso de arquitectura, que ganó la oficina del ex alumno José Ignacio Valdivieso. Queremos terminar el colegio y si todo va bien, estaríamos construyendo a contar del 2º semestre del próximo año las nuevas salas de clases para los cursos de primero a cuarto básico. Los invito a conocer el anteproyecto que está expuesto en la entrada del colegio.

Termino agradeciendo a todo el equipo de profesores del I ciclo por su dedicado trabajo; por su profesionalismo; por su entrega y cariño a los alumnos… Y que todos tengan una muy feliz Navidad.

¡Muy feliz navidad y un próspero año nuevo a toda la comunidad del Colegio Tabancura!