¡10 respuestas que no sabías!

El lado "B" del profesor Waldemar Vildoso: Casi se transformó en kinesiólogo

18 de Junio de 2019

Ha sido profesor de más de 20 generaciones de Tabancureños, fue scout en su infancia y siempre sintió su vocación de profesor. Hoy sueña con llegar a Tierra Santa y le gustaría que lo recuerden como un profesor dinámico ¡Aquí su perfil!

¿Cómo nació tu vocación de profesor?

Al pensar en mi vocación me remonto a mi infancia, cuando era scout. Esa experiencia marcó mi vida, porque durante los ocho años que participé, tuve la oportunidad de cumplir diferentes roles en los cuales me tocó enseñar, guiar, liderar y dirigir. ¡Todos roles de un profesor!

¿Si no hubieras sido profesor qué otra carrera hubieras estudiado? 

Para mí el vínculo con las personas es muy importante, el espíritu de servicio me identifica y las carreras relacionadas con estas características eran de mi preferencia. El área de la salud también llamaba mi atención. Si tengo que inclinarme por una carrera creo que hubiera sido kinesiología.

¿Qué es lo mejor de ser profesor? 

Ver como día a día los niños se nutren de nuevos conocimientos es, sin duda, una de los mejores momentos de cada jornada. Verlos crecer, ver sus procesos, acompañarlos en la aventura de aprender y descubrir sus habilidades.

"Me gustaría conocer Israel. Tierra Santa ya está en mis proyectos de viajes"

¿Cuál es tu deporte favorito?

La natación, es el deporte que practico hasta el día de hoy. Esta disciplina también me ayudó a confirmar mi vocación. Como profesor de educación física, durante mis primeros años de profesión, tuve la oportunidad de hacer clases a niños desde los nueve meses hasta los dos años de edad. En ese momento mi pasión y vocación se fusionaron.  

¿Qué anécdota te ha hecho reír haciendo clases? 

En una oportunidad me tocó entrar a un curso donde había tenido mi jefatura en primero básico. Ya era un cuarto medio. Los saludo como siempre lo hacía: 

- Buenos días curso.

 Y de pie, los jóvenes me contestaron al unísono:

- Buenos días profesor Waldemar Vildoso Cortez, con zeta y sin tilde en la "e". 

¿A qué parte del mundo le gustaría viajar?

Me gustaría conocer Israel. Tierra Santa ya está en mis proyectos de viajes.  

"Ser parte de una comunidad donde no solo enseño, sino que aprendo y crezco, en lo profesional, espiritual, familiar y religioso es una realidad que se vive en pocos colegios"

¿Qué plato de comida le recuerda su infancia?

Mi mamá se lucía en la cocina, le encantaba cocinar, entonces es difícil elegir solo un plato. Los "picantes" de pollo, de locos, de camarones, de pulpo…me recuerda almuerzos familiares en Arica.

¿Cómo le gustaría que lo recuerden sus alumnos? 

Como un profesor dinámico, que el juego era mi mejor aliado para enseñar.

¿Qué es para ti trabajar en el Colegio Tabancura?

Un privilegio, en muchos sentidos. Ser parte de una comunidad donde no solo enseño, sino que aprendo y crezco, en lo profesional, espiritual, familiar y religioso es una realidad que se vive en pocos colegios. Me siento un afortunado de ser parte de la familia Tabancureña. 

¿De qué compañero de trabajo ha aprendido en sus años en el Tabancura? 

De todos he aprendido, pero debo nombrar a quien más me marcó: Don Ulpiano Baranda… Su entrega, su paciencia, su preocupación, su cariño y su afectividad, su preocupación por el otro, su labor social,  me enseñó a ser un educador íntegro y una mejor persona. 

Durante 15 años, después de la jornada laboral compartíamos la dirección del Vespertino. Él, siempre con su mejor actitud, su disposición a ese noble proyecto marcó mi vida, lo recuerdo con mucho cariño, respeto y admiración.