De puño y letra

Editorial de don Mario Ulloa: "Los mejores años de mi vida"

11 de Diciembre de 2020

¿Cómo saber si los años que cumple una institución son equivalentes a los años que cumplen las personas? Este año, el Colegio Tabancura cumple 50 años de vida, y son cientos de familias y miles de alumnos los que han pasado por sus aulas. En lo particular cumplo 30 años de trabajo ininterrumpido en este prestigioso colegio capitalino. Cuando llegué a trabajar en él, jamás pensé que pasaría los mejores años de mi vida trabajando en el mismo lugar. He de confesar que en algún momento traté de que no fuera así, pensaba que a mayor movilidad, mejores experiencias y mayores aprendizajes.

"Hemos logrado ponernos de pie y combatir  uno de los peores desastres que ha enfrentado nuestro país y el mundo"

 ¿Por qué todavía sigo acá? Sencillamente, porque no pude partir, no quise o no me dejaron (posiblemente sea un mezcla de todo lo anterior, lo cual por cierto me alegra mucho). A lo largo de mi vida, he trabajado en muchos colegios e institutos y tuve no pocos trabajos que me permitieron pagar la universidad y ayudar a mi familia (mi madre quedó viuda cuando yo todavía estaba en el colegio). Reflexionando pienso que  finalmente me quedé porque pocas veces estuve en un lugar en donde las personas se trataran con tanto respeto y se tuvieran tanta paciencia, porque había valores compartidos y porque no soy de relaciones pasajeras. El Colegio Tabancura es una universidad de vida. Los que convivimos – vivimos para los demás – en este establecimiento, podemos decir que hemos tenido la fortuna de relacionarnos con personas de la más alta calidad humana y espiritual. El afecto desarrollado en el tiempo por los alumnos y sus familias, los profesores, administrativos y auxiliares es el combustible que hizo del colegio mi segundo hogar. Luego, no es fruto de la casualidad o el azar que lleve 30 años en el colegio e igual tiempo casado con mi maravillosa esposa, habiendo encontrado en ambos todo el afecto, amor y comprensión que una persona puede anhelar.

"Me quedé porque pocas veces estuve en un lugar en donde las personas se trataran con tanto respeto"

Hoy estamos pasando momentos difíciles, pero es en estas dificultades en donde hemos puesto a prueba nuestro espíritu. Hemos logrado ponernos de pie y combatir  uno de los peores desastres que ha enfrentado nuestro país y el mundo. No hemos dejado de sentir miedo e incertidumbre, pero hemos podido enfrentar esos miedos con la claridad de que la vida en la tierra es transitoria, y con la seguridad de que después de esta vida hay otra. 

 

Mario Ulloa